Roble, el peluche guardian.

Mi nombre es Roble y si, soy un osito de peluche. Hay muy pocos niños que lo sepan, quizá un puñado en todo el mundo, pues la inmensa mayoría no recuerda sus sueños al despertarse, en parte, porque hacemos muy bien nuestro trabajo. Es por esto por lo que os voy a explicar un poco la historia de mi raza, ya que es bastante probable que la desconozcáis: todos los muñecos de peluche nacemos con alma, aunque sólo tomamos conciencia cuando nuestro protegido (así es como llamamos a los niños que nos asignan), tras darnos mucho cariño y ternura, comienzan a soñar, y es precisamente en los sueños donde trabajamos.

Sweet Halloween dreams
(C) begemott

Nuestra misión normalmente es acompañar y guiar a nuestros protegidos en los sueños, y si hay algún problema, defenderles para que puedan descansar tranquilos. A pesar de nuestro tamaño somos muy fuertes y rápidos, y cuanto más peligroso es el sueño, más poderosos nos volvemos. Por suerte, la mayoría de las veces los sueños de nuestros protegidos son tranquilos y agradables, aunque desgraciadamente esto no siempre es así para todos…

Abril es mi protegida: es una niña de un año, muy lista, risueña y bastante traviesa. Por el día siempre está jugando, riendo y parloteando, incluso conmigo, pero cuando cae en los brazos de Morfeo la cosa cambia. Se dice que cuanta más imaginación tiene un niño, más terribles son sus pesadillas y creedme, Abril debe de tener una imaginación asombrosa, pues las más horripilantes bestias vienen a perturbarla cada noche, sin embargo, ella duerme tranquila cada noche, pues por muy grandes y feroces que sean los personajes de sus sueños, su cariño me hace invencible y siempre logro derrotarlos para que no molesten a mi pequeña protegida.

Abril se despierta cada día con una sonrisa, y es la mejor señal de que he hecho bien mi trabajo. Duerme tranquila pequeña.